Sentir no es una cuestión de esfuerzo, es confiar que se dará aquello que que ya es.

En la presencia no se produce o se genera nada, solo se presenta lo que ya Es. Relajate y siente. Confia y siente. Sigue la forma.

El siguiente video muestra la disposición de los pares craneales

Descarga los archivos del quinto seminario.


Para empezar, aquí os dejo un dibujo como inspiración para el vuestro.

Y tambien el audio de la clase del cuarto seminario.

Como bien señalan Dostoievski y Zimbardo, los seres humanos tienen una gran dificultad en aceptar que, sencillamente, resulta imposible explicar algunos aspectos de la experiencia.

La vida necesita espacio para desarrollarse

En este nuevo seminario, vamos a introducirnos en el mundo sutil del cuerpo. Con el sistema nervioso, vamos profundizando por capas en el funcionamiento del organismo, en el motor que nos hace mover, sentir y emocionarnos.

El sistema nervioso es un sistema que necesita espacio para estar en pleno funcionamiento. Es el sistema más sensible al espacio donde se desenvuelve.

El espacio para nosotros, no es solo un lugar físico, es un lugar de percepción en nuestro cerebro, en nuestra forma de relación con aquello que sucede en nuestro alrededor.

Es una actitud mental, es una posición de la mente en relación con nuestras voluntades, a nuestras emociones a nuestro estado de estar y ser.

El cuerpo en sí es el contenedor del sistema nervioso, que con sus piernas y sus brazos se mueve y ejecuta las acciones. Los órganos de los sentidos, que principalmente están en la cabeza, nos dan la percepción sensorial , que en la mente se traduce en un espacio y tiempo. Al mismo tiempo, esta percepción depende del mapa mental en el que nuestro sistema nervioso ha crecido y se ha desarrollado para estar en la presencia del momento.

Son muchos los factores que se vinculan para que aquello que sintamos, sea expresado en este cuerpo.

El espacio es una percepción, y como tal lo podemos sentir de múltiples maneras, en función de nuestra actitud mental.

Al igual que nos podemos dar espacio para la realización de acciones, podemos dar espacio para que aquello que percibimos alrededor, tenga su espacio.

Cuando estamos con alguien en camilla o en la comunicación, e incluso en la distancia en relación con otras personas. El espacio es primordial para que las funciones se realicen con libertad.

Al entrar en contacto con alguien en consulta, sí ponemos una actitud de espacio, la persona y su cuerpo lo agradece desde el primer momento.

La mayor parte de las enfermedades, tensiones y conflictos viene dado por una supresión de espacio. El organismo, por la tensión de la vida vivida en el conflicto, se tensa, se comprime y se cortan las funciones.

Una escucha, dado espacio, es una escucha sanadora.

El espacio va atado al tiempo. Por ello nos tenemos que dar el tiempo suficiente para que suceda la expansión del espacio en nosotros.

El sistema nervioso, no es ni causa ni efecto de nada. Es donde sucede el intercambio de información de la vida. La vida vista como esta experiencia que se siente en el cuerpo y se expresa en el cuerpo y es captada por lo más profundo de nosotros. Que en el cuerpo podemos decir que es el sistema nervioso. Para mí más allá del sistema nervioso está el Ser que realmente se da cuenta de todo sin ningún condicionamiento.

El trauma no puede ser ignorado. Es una parte inherente a la biología primitiva que nos ha traído hasta aquí. La única manera en que seremos capaces de liberarnos, individual y colectivamente, de la representación de nuestros legados traumáticos será transformándolos a través de la renegociación. Debemos transformar estos legados ya sea individualmente, mediante experiencias en grupo o con prácticas chamánicas.

Anatomía sistema nervioso central

El proceso de sanación está en nosotros

Sistema nervioso autónomo

Joe Dispenza nos presenta la función del lóbulo frontal

Trauma. El escenario está preparado

los síntomas del trauma forman un proceso en espiral que empieza con unos mecanismos biológicos primitivos. En el centro de este proceso está la respuesta de inmovilización o de congelación, un mecanismo de defensa activado por el cerebro reptil. En respuesta a la amenaza, el organismo puede luchar, huir o inmovilizarse. Estas respuestas forman parte de un sistema defensivo unificado. Cuando las repuestas de lucha y de huida se ven desbaratadas, el organismo, instintivamente, se encoge a medida que se acerca a su última opción, la respuesta de inmovilización. Cuando se encoge, la energía que habría sido descargada al ejecutar las respuestas de lucha o de huida se ve amplificada y confinada en el sistema nervioso. En este estado emocional de ansiedad, la ahora frustrada respuesta de huida se convierte en ira; la respuesta de huida frustrada da paso a la impotencia. El individuo que ha caído en el estado caracterizado por la ira o la impotencia, todavía tiene la capacidad de volver abruptamente a una frenética respuesta de huida o a un feroz contraataque. Si el organismo es capaz de descargar la energía mediante la huida o la defensa propia y, de este modo, resolver la amenaza, no se producirá ningún trauma .

Otro posible argumento es que el encogimiento continuará hasta que la furia, el terror y la impotencia se hayan acumulado y alcancen el nivel de activación que abrume al sistema nervioso. Al llegar a este punto, aparecerá la inmovilización y el individuo o bien se inmovilizará o se derrumbará. Lo que ocurre es que esta intensa energía inmovilizada, en lugar de descargarse, se ve confinada junto a los estados emocionales, agobiantes y altamente activados, de terror, ira e impotencia.