CATALÀ

Mi nombre es Alfons Molina.

Nací en Beziers, mis padres se fueron en busca de trabajo a Francia. Y en ese periodo vine como el pequeño con tres hermanas pode delante. Aunque ja de joven me gustaba y seme daba bien poner las manos para aliviar a la gente, me decanté por estudiar electrónica. Materia que nunca ejercí. Con 16 años me fui a visitar mi lugar de nacimiento y trabajar en las temporadas de vendimia. Y durante el curso escolar, por las mañanas trabajaba en la sección de electricistas en una fábrica y por la tarde estudiaba en el instituto de formación profesional como electrónico.
Junto con un amigo de infancia, a los 19-20 años, ya teníamos otros proyectos en mente. Dejamos nuestros trabajos y nos enfrascamos en nuestro propio negocio. Montamos una tienda de discos y cómics. Al mismo tiempo, por mi afición a la serigrafía, montamos un taller de estimación de camisetas y carteles.
Durante 5 años así fue hasta que vi que no era ese el camino que yo quería en mi vida. Así que lo dejé todo.
Durante un tiempo anduve haciendo trabajos varios. Suscripciones de un diario. Me contrataron para llevar una repromaster (En aquel tiempo la impresión de las revistas no era tan digitalizado y se necesitaba hacer tramado de fotografías para las impresoras). Trabaje de camarero; de cocinero en un refugio de montaña; en las pistas de esquí de Vallter 2000. Aquí decidí con 25 años dedicarme a las terapias y mientras estudiaba Quiromasaje y conciencia corporal con Yiya Diaz (Cos-Art), durante la noche trabajaba en una pizzería. Así fue durante tres años en el que alternaba al mismo tiempo mis inicios pasando consulta como terapeuta en gimnasios y en casa.
Gracias a Narcis, del Gimnasio Randori, me introdujo en el lugar donde estoy en estos momentos, después de 27 años. En el club Tennis Vic.
Mi interés por todo este campo me ha llevado a no dejar de formarme en diversas técnicas.
Aunque empecé con el quiromasaje, me dedique de pleno al estudio de la quiropráctica en el instituto Kalsa. Aquí también estudié el método de Ben Benjamin para los tejidos blandos, del que también me hice formador de terapeutas. También cursé la terapia Craneosacral del doctor Upledget.
En este periodo el director de la escuela me propuso que entrara en su equipo de profesores y empecé a dar clases de quiropráctica en Barcelona, Girona y Jerez de la Frontera.

Otras técnicas en las que me formé:

  • El martillo neurológico.
  • Flores de Bach.
  • Vendaje funcional.
  • Estudio radiológico.
  • Programación Neolingüística.
  • Sanación por arquetipos con Colin Bloid
  • Sanación espiritual con Eduardo Liebana.
  • Germen García me enseñó como funciona el cuerpo desde la visión de la psicobiología del Dr. Hamer. Y todo un sinfín de remedios coherentes para el organismo.

La terapia craneosacral ya me había captado mucho la atención en el año 1996. Así que seguí formándome con la escuela de osteopatía.
En el 2000 me invitaron en México a que diera clases del trabajo en los tejidos del cuerpo desde la quietud a médicos y fisioterapeutas para aplicarlo en niños con deficiencia. Ese tiempo me cambió la visión de la aplicación terapéutica en consulta. Y después de una lesión pulmonar, me decanté por una forma de trabajar muy suave y más en quietud. (Anteriormente aplicaba mucha fuerza en las terapias).
Me dediqué a profundizar en la quietud con la biodinámica que me enseñaron Robert Harris y Mike Boxhall. A Mike le estoy profundamente agradecido por su enseñanza en como acompañar a las personas en sus procesos desde el silencio.
Y desde esta quietud es desde donde los últimos 18 años he estado trabajando en consulta con grandes resultados.

En todo este tiempo, he continuado dando clases. Deje en el 2001 la quiropraxia, para empezar en el 2006 a dar clases en el acompañamiento en la quietud para terapeutas.

Otra faceta que me ha acompañado todo este tiempo es la inquietud, el interés y mi amor por la espiritualidad. He tenido la suerte de conocer de primera linea grandes maestros en el Budismo y en los Sufís. Soy un gran amante de la visión advaita (no dual) que forma parte de mi vida cotidiana. Siempre que puedo, me escapo a India para estudiar e impregnarme de la sabiduría que existe en medio del caos, del polvo y de las multitudes.

Me gusta compartir todos estos conocimientos y de vez en cuando organizo encuentro de un día o de finde semana para profundizar con todos aquellos que están interesados.
Cuando me lo han pedido he dado algunas instrucciones para la autoindagación.

Danza, movimiento y consciencia.
La danza me ha acompañado desde jovencito. Estuve haciendo unos años de clásico. Ha sido siempre esa profesión que me hubiera gustado ejercer.
El contacto con el cuerpo, la gravedad, el movimiento. La sensación del movimiento en el espacio. La expresión en cada gesto y dejar que el cuerpo hable desde lo más profundo de su ser.

Durante tiempo hemos estado investigando con las personas que han querido, el trabajo del cuerpo desde la consciencia. En conexión con la gravedad. Con el tiempo se ha convirtiendo en sesiones de danza libre donde cada uno expresa libremente. A este proceso le llamo INNER MOVEMENT. Y ahora bailamos para sentirnos y descubrirnos en nuestra expresión que surge de nuestro silencio y disfrutar.

El impulso del descubrir espiritual, siempre en el ir más allá en la autoindagación, en el movimiento, en la sanación. Este impulso me ha llevado a recorrer medio mundo. Algo que disfruto compartiendo con las personas interesadas en conocer quienes son más allá de las construcciones y fantasias de nuestra mente y del mundo creado por ella.

Actualmente:
Paso consulta en la quietud con la biodinámica en el Club Tennis Vic. (Un lugar con un paraje precioso).
Sigo dando cursos de “En contacto con la quietud”
Y doy sesiones de Inner Movement.

Agradecido a todo y a todos que me han acompañado en este proceso hasta el instante presente.